lunes, 17 de agosto de 2009

Pesca a los inversionistas con destreza

Por: Robert Kiyosaki
¿Cuentas con la carnada adecuada para atraparlos? Consigue dinero para tu negocio con estos consejos.


En columnas anteriores he afirmado que existen tres fuentes de capital para emprendedores: clientes, inversionistas y empleados. Este mes, analizaremos a los inversionistas. En 1977 aprendí cómo vender ideas a los inversionistas, cuando tomé un trabajo de medio tiempo para vender papeles de petróleo y gas a personas de altos recursos. Aprendí a elaborar propuestas para la gente de dinero y, al hacerlo, descubrí que no todos los ricos saben mucho sobre cómo invertir. Es más, muchos no parecen ser ricos, y muchos de los verdaderamente ricos son genuinos emprendedores. Esto me alentó a seguir aprendiendo, a fin de convertirme en un emprendedor.
A continuación te presento cinco pasos que te ayudarán a "realizar la venta" cuando abordes a posibles inversionistas.

1. PIDE DINERO ANTES DE NECESITARLO. Por ejemplo, meses antes de que mis socios y yo necesitáramos el capital para una operación minera de oro en China, hablamos acerca de la inversión en reuniones de negocios y eventos sociales. Comentamos a los posibles inversionistas cuánto dinero requeríamos. Después, cerca de un mes antes de que necesitáramos los fondos, hicimos llamadas personales para ver si los prospectos todavía estaban interesados en el proyecto.

2. HAZ QUE TU PRESENTACIÓN SEA MÁGICA. Personalmente revelé a los inversionistas potenciales que la propiedad en China fue adquirida del gobierno de ese país sin garantía, pues el precio del oro se encontraba en un nivel bajo récord. Esto, por lo general, despertó interés y nos llevó a un análisis más profundo del asunto.

3. HABLA SOBRE LOS RIESGOS. Cuando solicitan fondos, muchos emprendedores se concentran en promover los rendimientos y evitan hablar de los riesgos. Cuentan sólo el lado positivo y evitan el lado negativo. Yo hago lo contrario. Después de esforzarme por desanimar a los inversionistas, les pregunto si todavía quieren escuchar más acerca del proyecto. Si lo desean, son fuertes inversionistas potenciales. También me siento mejor por no ocultar nada. Recuerda: debes comenzar con lo malo y terminar con lo bueno.
Con nuestra inversión en China, me mostré especialmente honesto acerca de los riesgos. La empresa llegó a cotizarse en la Bolsa de Valores y le fue bien a los inversionistas. Pero en otras ocasiones, también he tenido que decir a los inversionistas que las empresas fracasaron. En esos casos, me alegro de haber sido honesto desde el principio.

4. PRACTICA CON ALGO FÁCIL. En mi opinión, una inversión en un negocio completamente nuevo es la inversión más riesgosa. Comienza por reunir dinero para una empresa menos riesgosa, tal como un bien inmueble. Si tienes una buena propiedad, es menos probable que tú y tus inversionistas pierdan.

5. TOMA EN SERIO LA SOLICITUD. Recuerda que cuando pides a la gente que invierta en tu proyecto le estás pidiendo algo más importante que el dinero: su confianza

lunes, 10 de agosto de 2009

Por qué ser una buena empresa para trabajar

Mejores resultados financieros, menor rotación de personal, mayor satisfacción del cliente, más aplicaciones para vacantes, más innovación y creatividad y la distinción de ser miembros positivos de sus comunidades, son las principales motivaciones para ser una buena empresa para trabajar.


El XIX es, por antonomasia, el siglo del antagonismo entre la fuerza de trabajo y el capital, la época en que se consolidó la revolución industrial y en que proliferó un enfoque diametralmente opuesto al que en los tiempos actuales ha demostrado, con datos duros, que conviene tratar y remunerar a los empleados para maximizar la competitividad y las ganancias.

Un análisis al portafolio accionario de Las mejores compañías para trabajar en América, de Fortune, entre 1998 y 2005 muestra una ganancia de 14% anual, el doble que la del mercado, y ese mejor desempeño se sostiene en los 14 años previos, hasta 1984, tiempo en que la lista, basada en las encuestas de Great Place to Work Institute (GPTWI), se publicaba en forma de libro independiente.

El dato es el parteaguas de un ensayo en el que Alex Edmans, de la Escuela de Negocios de Wharton, estudia la creciente importancia del capital humano en la empresa moderna, aquella que “reconoce a los empleados como activos organizacionales clave, en vez de mercancías (commodities) disponibles o gastables, mientras se enfoca en conseguir una ventaja competitiva a través de reclutar, desarrollar y retener una fuerza de trabajo superior.” (Does the stock market fully value intangibles? Employee satisfaction and equity prices, enero de 2008).

Edmans explica que en la forma tradicional prevaleciente en el Siglo XX, predominantemente de capital intensivo y centrada en la eficiencia de costos, los empleados eran vistos como un costo que debía minimizarse, más que como una fuente de creación de valor.
Las prácticas administrativas buscaban extraer el máximo esfuerzo con la menor compensación. Los tiempos cambian: “El entorno competitivo actual pone un énfasis significativamente mayor en la calidad y la innovación, para lo cual el factor humano, más que el capital físico, es particularmente importante”, refiere el académico.

Hay otro elemento de mucho peso en esta historia: el moderno concepto de Responsabilidad Social Corporativa, que incluye la variable laboral y cuya procuración es vista, cada vez más, como una obligación de toda organización.“Muchas compañías han desarrollado sus propios programas de monitoreo de Responsabilidad Social, que han usado para mejorar grandemente las condiciones de trabajo de miles de personas”, refiere Amy Lyman, socia y cofundadora de GPTWI junto con Robert Levering.
“Todo esto refleja la integridad de la administración, un ingrediente clave para la confianza que inspire a los empleados.”

lunes, 3 de agosto de 2009

Los 6 mayores errores de una inversión

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En tiempos de crisis económica es fatal cometer errores en los proyectos de inversión. Sepa cómo evitarlos.

La inexperiencia, la falta de información y las decisiones tomadas a la ligera en las finanzas, pueden condenar al patrimonio de muchos años a su rápida extinción.

Sin embargo, aunque nadie tiene la fórmula exacta para garantizar el éxito, existen ciertas prácticas que los expertos aconsejan nunca realizar si desea conservar y multiplicar sus inversiones.
A continuación, aparecen seis de estas reglas claves:

Jamás mida riesgos
Aunque invertir en activos, considerados riesgosos, como las acciones, toda inversión emprendida debe medirse con la seriedad que se merece. Las ganancias obtenidas serán proporcionales a los riesgos que decidamos correr, pero si su arrojo es más que la precaución, es probable que obtenga sólo pérdidas.

Ponga todos los huevos en la misma canasta
El error más frecuente en inversionistas es entrar a un proceso de inversión y apostarlo todo a una sola opción. Para evitarlo, los portafolios de inversión permiten diversificar los riesgos. Es necesario dividir el dinero entre diferentes tipos de activos, pues con ello el aumento de unos compensará la posible caída de otros.

No estudie el mercado
Nadie posee una bola de cristal para saber cuándo ocurrirá un descenso en los mercados, pero al estar atentos a su comportamiento tendrá la oportunidad de actuar con mayor rapidez en caso de un posible riesgo.

Sea impaciente
Las ganancias podrían no llegar de inmediato, por lo que es necesario tener mucho carácter y fortaleza para superar la frustración de una posible pérdida, pero sobre todo, debe pensar que en los plazos largos está la clave.
Siga a la masaLos peligros de seguir a la multitud podrían hacer que invierta su dinero en un fondo que esté por desplomarse.

Endéudese
Si planea ganar mucho con sus inversiones o vivir de sus rentas, adquirir deudas en tarjetas de crédito o préstamos no es buena idea, sobre todo si estas inversiones ofrecen ganancias inciertas.